jueves, 19 de mayo de 2016

41.Demasiado tonto para morir


Texto: Michael Ende en Carpeta de apuntes
Imagen: Adrian Borda

UN NÚMERO DE CIRCO


Biwi (primer clown) entra en la pista del circo y toca muy bien el trombón.

DIRECTOR: (segundo clown, en frac y sombrero de copa, con un grotesco bigote, entra furioso y vociferante): ¡Déjalo ahora mismo! ¡Silencio! ¡Ahora mismo digo! ¿Es que no sabes que está prohibido hacer música aquí?

BIWI: ¿Está prohibido hacer música?

DIRECTOR: Si

BIWI: ¿Aquí?

DIRECTOR: ¡Si, señor, aquí!

BIWI: ¿Por qué?

DIRECTOR:  Porque mi mujer tiene jaqueca, por eso.

BIWI:  ¿Qué tiene?

DIRECTOR: Tiene dolor de cabeza, ignorante. No se encuentra bien. Está enferma. No puede aguantar los ruidos.

BIWI: ¿Y por eso está prohibido hacer música?

DIRECTOR: Si

BIWI: ¿Ni siquiera una musiquita muy pequeña?

DIRECTOR: ¿Y eso qué es?

BIWI: Esto (da un pequeño soplido en el trombón)

DIRECTOR: ¡Silencio! No puede hacer música ni grande ni pequeña. Ninguna música ¿entendido?

BIWI (vuelve a soplar)

DIRECTOR: ¡Biwi, si vuelves a hacerlo una sola vez, se te ejecuta!

BIWI: ¡No!

DIRECTOR: Si. Te fusilaré

BIWI: No puede usted hacer eso, está prohibido

DIRECTOR: Soy el director, puedo hacer todo

BIWI: ¿Puede usted hacer todo?

DIRECTOR: Si, porque soy el director

BIWI: ¿También puede usted contradecir a su mujer?

DIRECTOR: De insolencias, nada, ¿eh? Si vuelvo a cogerte en otra, se te fusilará. ¡Estás advertido! (sale)

BIWI: Eso no lo puede (empieza otra vez a tocar muy bien el trombón

DIRECTOR (vuelve a entrar arrastrando consigo un cañón): Biwi estás condenado a muerte. ¿Estás preparado? (dirige el cañón hacia él y apunta) ¿Tienes aun algo que decir?

BIWI (entrecruza las piernas, sonríe tímidamente, levanta un dedo): Si, señor director

DIRECTOR: ¿Qué sucede? ¿Qué es lo que quieres?

BIWI: Tengo que ir al excusado. Vuelvo en seguida, de verdad.

DIRECTOR: Ahora no (enciende un cigarro y acerca la brasa a la mecha. A Biwi los pelos de estopa se le ponen de punta). ¿Tienes un último deseo?

BIWI: Si, señor director. Me gustaría cambiar de sitio con usted, si no le importa…

DIRECTOR: Bueno, Biwi. ¿Por qué no? Uno tampoco es un monstruo. Hala, ponte aquí.

BIWI (se pone en el sitio del director, mientras que éste arrastra tras sí el cañón y va al sitio de Biwi. Biwi se da media vuelta y otra vez está frente de la boca del cañón. Empieza a temblar en sus inmensos pantalones, los dientes hacen un ruido semejante al de las castañuelas)

DIRECTOR: ¡No te muevas, necio! ¿Cómo voy a acertarte si no?

BIWI (se pone tieso como un huso): Sí, señor director.

DIRECTOR (dispara el cañón, una nube de humo sube hasta el techo de la carpa. Biwi sigue tieso como un huso): ¡Tienes que caerte, idiota!

BIWI: ¿Por qué?

DIRECTOR: Porque estás muerto. No preguntes tonterías. ¿No has oído el estampido?

BIWI: Pero ahora ha sido usted el que ha hecho ruido, señor director.

DIRECTOR: Pues claro, te acabo de matar de un disparo.

BIWI: ¿Es cierto?

DIRECTOR: Cierto y verdadero

BIWI: ¿Quiere decir eso que estoy muerto?

DIRECTOR: Muerto y bien muerto

BIWI (cae al suelo tieso como un palo)

DIRECTOR: Bueno, por fin (coge el sombrero y se seca la calva con un gran pañuelo rojo). Es tan tonto que ni siquiera comprende que le han matado

BIWI (levanta la cabeza): ¿Señor director?

DIRECTOR: ¿Se puede saber qué pasa ahora otra vez?

BIWI: La verdad es que yo nunca lo hubiera pensado de usted

DIRECTOR: ¡Cierra el pico! Estás muerto, muerto de un disparo ¡Hazme el favor de yacer ahí inmóvil!

BIWI: Pues eso yo tendría que saberlo también (menea de un lado a otro sus zapatones). Pero yo no noto nada de eso, señor director. 

DIRECTOR: ¿Has oído hablar alguna vez de lógica, idiota? El hecho de que no lo notes es justamente la prueba de que estás muerto. Un muerto no nota nunca que está muerto. ¿Está claro?

BIWI: … estoy completamente muerto (se queda rígido)

DIRECTOR: Bien, Biwi, muy bien. Así eres un buen chico. Y ahora te vamos a enterrar, espera aquí (quiere salir)

BIWI (con un susurro) ¡Señor director, señor director!

DIRECTOR: ¿Otra vez empiezas?

BIWI: Preferiría que no me enterrasen… sólo por si quizás la muerte fuese sólo aparente

DIRECTOR (se yergue delante de él, pone los brazos en jarras y vocifera): ¡Que te quede bien clara una cosa! Yo soy cien veces más listo que tú, por eso soy el director, y tú eres sólo Biwi el tonto, ¿entendido? Y si yo te digo que estás muerto, estás muerto. ¡Se acabó! Y si me vuelves a contradecir una sola vez, quedas despedido.

BIWI: Si, señor director (yace completamente tieso, con las manos en las costuras del pantalón)


A una señal del director, llegan los payasos del circo, arrastrando un ataúd en medio de grandes lamentaciones, Biwi es colocado en él, levantan el ataúd, pero como éste no tiene fondo, Biwi permanece tendido en el suelo. El cortejo fúnebre, con el director a la cabeza, se aleja. Biwi nota que lo han olvidado se levanta de un salto y se pone en la cola, sus lloros son los más altos de todos, de los ojos salen chorros de agua, luego coge el trombón y toca muy bien una marcha fúnebre. 

El cortejo abandona la pista del circo


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Recopilatorio de los mejores artículos en español sobre la vida y obra de Michael Ende, autor de La historia interminable y Momo. Escritor alemán de la postguerra, nacido en Garmisch-Partenkirchen, el 12 de Noviembre de 1929 y muerto el 28 de Agosto de 1995 en Stuttgart,

Aquel que quiera hacer magia, tiene que poder aplicar y dominar su capacidad de desear.. Con la tecnología de Blogger.

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