jueves, 17 de diciembre de 2015

37. Cómo se despejan enigmas

Texto: Michael Ende en Carpeta de apuntes 
Imagen: Jacek Yerka





Dante describe en la Divina comedia su descenso a través de los siete círculos del infierno hasta llegar al centro de la tierra, dónde ve la gigantesca figura de Satán-Lucifer, convertido hasta las caderas en nieve perpetua. Para llegar al monte de la purificación, al Purgatorio, situado en el otro confín del globo, tiene que darse la vuelta, quedando por así decir cabeza abajo, en el centro de gravedad y, llevado en parte a cuestas por su guía Virgilio, encaramarse por las velludas piernas del gigantesco príncipe de las tinieblas. A través de una especie de inmensa tubería llega finalmente a la superficie de la tierra, que está ahora en el hemisferio sur. Por primera vez desde el comienzo de su viaje vuelve a contemplar en lo alto el cielo estrellado, así lo describe (Purgatorio, canto primo, vv 19-31):
Lo bel pianito che d’amar conforta
Faceta tutto rider l’oriente,
Velando, Pesci ch’erano in sua scorta
L’mi volsi a man destra, e posi mente
All’ altro polo, e vidi quattro stelle
Non viste mai fuor ch’alla prima gente
Goder pareva il ciel di lor framelle:
O septentrional vedovo sito,
Poi che privato se’ di mirar quelle?
Com’io da loro sguardo fui partito,
Un poco me volgendo all’altro polo,
Lá onde il Carro giá era sparito,
Vidi presso di me un voglio solo…
He aquí, sin belleza, pero lo más literal posible, la traducción:
El bello planeta que anima al amor
Hacía reír a todo el Oriente,
Volando los peces que estaban en su escolta.
Yo me volví a la derecha y puse mi mente
En el otro polo, y vi cuatro estrellas
Jamás vistas excepto por los primeros hombres.
Gozar parecía el cielo de sus rayos:
¡Oh septentrional región, viuda,
Pues que estás privada de mirarlos!
Cuando yo me separé de su mirada,
Volviéndome un poco al otro polo,
Allí, donde el Carro ya había desaparecido,
Vi ante mi a un viejo, sólo …

Para cualquier lector imparcial, esto es la descripción bastante exacta de una determinada constelación astral: Dante mira primero hacia el este y ve allí el signo de Piscis. En él está el planeta Venus, que con su claro resplandor “vela” las estrellas fijas. Puesto que Venus precede al sol, es por tanto un poco antes del crepúsculo matutino. Dante se vuelve hacia la derecha, o sea, hacia el sur, y ve allí sobre el “otro polo” una maravillosa cuádruple constelación, que, aparte de Adán y Eva, jamás había sido contemplada por los hombres. Dante se compadecer por eso del hemisferio septentrional. Luego se vuelve hacia el norte, donde el Carro (o la Osa Mayor) acaba de desaparecer en el horizonte.

Ahora y ano puede caber realmente ninguna duda de que esa maravillosa cuádruple constelación tiene que ser la Cruz del sur. Pero la cosa tiene una enorme pega: según la opinión unánime de todos los historiadores, en la época en que se escribió este texto (1308 el Infierno, en 1313 el Purgatorio, en 1318 ya eran conocidas ambas partes y circulaban por doquier) todavía no había navegado nadie más allá del Ecuador, el hemisferio sur y su bóveda celeste era por consiguiente desconocidos en Europa. El poeta no podía, pues, saber nada de la Cruz del Sur.

¿Qué pasa entonces?

En realidad sólo hay dos posibles explicaciones:
La primera sería que los historiadores se equivoquen, o sea, que se tuviese ya un conocimiento del hemisferio sur y de su bóveda celeste (conocida quizás de muy pocos, quizás por relatos, que se perdieron después, de la Antigüedad clásica o egipcia). En tal caso, los historiadores tendrían que aceptar el poema de Dante como prueba documental, y eso está sencillamente excluido. ¿Por qué? Porque eso cuestionaría nuestra visión histórica de la oscura, es decir, ignorante Edad Media. Y eso sería por lo visto mucho pedir.

La segunda posibilidad consistiría en que Dante, en una exacta y en verdad asombrosa visión, hubiese contemplado de un modo supra sensible esa constelación. Pero si se quiere tomar en consideración esta posibilidad, habría que admitir al mismo tiempo, como es natural, que quizás otros pormenores de su relación de viaje también podrían ser algo más que meros productos de la imaginación. Ni que decir tiene que una hipótesis de este género es rechazada con un movimiento de mano por toda persona formada científicamente.

¿Qué hacer entonces? Pues el texto está ahí, se quiera o no.

Los comentadores de Dante han encontrado, efectivamente, una tercera posibilidad. Ellos explican de modo unánime que el poeta quiso dar a la cuádruple estrella un valor totalmente distinto, a saber, simbólico. Las cuatro estrellas, dicen, simbolizan las cuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza, virtudes que, según Dante, desde Adán y Eva habrían desparecido de la historia de la humanidad. Ya solamente esta última afirmación es un disparate, pues tanto el Purgatorio como el Paraíso están plagados de personas que poseyeron en vida exactamente esas virtudes. 

Que el Carro, los Peces, el planeta Venus son datos astronómicos es algo que no lo niegan ni siquiera los comentaristas (sería en efecto muy difícil negarlo). ¿Y en medio de todo ello va a haber colocado Dante de repente una constelación puramente simbólica? ¿Es que hay para tal suposición alguna prueba razonable? ¡No! Excepto el hecho irrefutable de que él no puede hacer sabido lo que nosotros sabemos.

Así de sencillo.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Recopilatorio de los mejores artículos en español sobre la vida y obra de Michael Ende, autor de La historia interminable y Momo. Escritor alemán de la postguerra, nacido en Garmisch-Partenkirchen, el 12 de Noviembre de 1929 y muerto el 28 de Agosto de 1995 en Stuttgart,

Aquel que quiera hacer magia, tiene que poder aplicar y dominar su capacidad de desear.. Con la tecnología de Blogger.

Featured Post Via Labels