viernes, 4 de septiembre de 2015

28. La imagen del mal

Texto: Michael Ende en Carpeta de apuntes
Imagen: Bien y Mal de Octavio Ocampo



Sobre el mal en la literatura (por ejemplo, en Baudelaire, Poe, Lautréamont, Jean Genet, etcétera) y el mal en la realidad de la vida (Ilse Koch, Ecchmann, Beria, Lumumba, asesinos de niños y violadores)


En la literatura sublime, el mal suele ser fascinante, o al menos interesante, Ricardo III tiene un resplandor luciferino que nos fuerza a admirarle, su falta de escrúpulos, capaz de todo, es grandiosa. Mefisto es simplemente el papel más perfecto del Fausto, y el Infierno de Dante se lee con más interés que el Paraíso. El bien aparece por lo general en la literatura como lo ingenuo, inofensivo, muchas veces hasta como un poco aburrido.

En la realidad de la vida –me atrevo a afirmar de un modo muy general-, el mal es siempre pequeño, vil, ordinario, cobarde, despreciable, en último término hasta monótono y siempre igual a sí mismo. El bien es por el contrario infinitamente multiforme (nihil ploriformius est amore), grandioso, creativo, asombroso, misterioso.

La representación del mal no es siempre mala, del mismo modo que la representación de lo bueno y santo no es siempre buena y santa, esto es naturalmente una perogrullada, sin embargo parece necesario, recordarlo otra vez, los criterios de lo artístico o poético no tienen nada que ver con categorías morales, por eso, en tiempos de una mayor seguridad instintiva se separaba, mediante un marco, una peana o una rampa, el mundo de lo representado del mundo de la realidad de la vida: con razón. Hoy se tiende cada vez mas a entremezclar los niveles, hay representaciones de lo obsceno que son en sí mismas obscenas, representaciones de lo repugnante que son repugnantes, representaciones de lo cruel que son crueles: y en todas esas obras, los autores suelen remitirse a la realidad de la vida y a su propia veracidad.

Esta fundamental diferencia de valores ha causado mucha confusión en ciertas mentes semicultas, que siempre desean poner todo bajo un denominador común lo que en el campo de lo imaginario, de la poesía, del arte, está justificado, es incluso necesario, no puede ni debe ser traspuesto de modo inmediato a la realidad de la vida, y viceversa, cuando no se percibe esa frontera, por estupidez, o se la traspasa conscientemente, con fines de agitación, sucede lo contrario de lo que supuestamente se quería: el arte y la poesía no tienen el efecto de ser más verdaderos, de acercarse mas a la vida, sino que la realidad de la vida se vuelve más imaginaria.


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Recopilatorio de los mejores artículos en español sobre la vida y obra de Michael Ende, autor de La historia interminable y Momo. Escritor alemán de la postguerra, nacido en Garmisch-Partenkirchen, el 12 de Noviembre de 1929 y muerto el 28 de Agosto de 1995 en Stuttgart,

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