viernes, 18 de julio de 2014

Liri Lore Willi Por qué



Una divertida y disparatada historia para los pequeños que siempre preguntan por qué


Al tío Eduardo, ya entrado en años, 
Pregunta Willi: “Oye, ¿por qué
Tan larga barba de color blanco
Te has dejado, tío, crecer?”
“Pues porque algo peinarme quiero”,
Sin ofenderse contesta el tío,
“Que en la cabeza me falta el pelo
Y tengo un peine de cuerno fino”

Y Willi piensa: ”Quizá me cuente, 
Si le pregunto, mas cosas de él”
“¿Y por qué tienes”, pregunta alegre,
“tan fino peine? ¿De dónde es?”


“Siete payasos a  mi vinieron
Y el fino peine me regalaron
Es lo que Lola”, tristes dijeron,
“como recuerdo nos ha dejado”
Y los payasos, amargamente, 
Se lamentaban: la pobre niña
Se había esfumado tan de repente
Que ya nunca más verla podrían

Pregunta Willi muy sorprendido
Y ojos abiertos de par en par
Que dónde Lola se había metido,
Por qué de pronto no estaba ya

“Había una bella función de magia
Cuidando mucho lo que decía,
Pero un mal día, ¡ay que desgracia!
Evaporarse se hizo a sí misma
A punto justo de hacer su truco
A los bomberos pitar oyó;
Tan cerca estaba, llevó tal susto, 
Que de fórmula se equivocó”

Willi al oírlo queda perplejo
Y le pregunta muy asombrado
“¿Por qué habían ido allí los bomberos?
¿Es que se estaba quemando algo?”

“¡Diez coches, grúas, mangueras mil
Y el cuerpo entero de los bomberos
Corriendo iban allá y aquí,
Arriba, abajo, fuera y adentro!
Tomando el té había tres damas
Y de repente se desmayaron
Alguien al verlas fue y dio a alarma
¡Tal fue la causa de aquel tinglado!”

“¡Que den la alarma sólo por eso!”,
Se extraña Willi “¡Vaya idiotez!”
Tras sonreírse, pregunta luego:
“¿Se desmayaron? ¿Y por qué fue?

“Es que las damas de clase alta
Son muy sensibles y muy nerviosas,
Gastan perfume, bajito hablan
Y un ruido fuerte no lo soportan
Las tres tomaban el té en silencio
Con cuatro pastas, y un profesor,
Así, de pronto con gran estruendo,
Cruzó volando la habitación”

“Yo siempre quise también volar,
¡pero no así!”,Willi se dijo
“¿Por qué cruzó el cuarto de estar
Y no eligió cualquier otro sitio?”

“Es que las aves vuelan mejor
Sin que haya olor, humo, ni ruido
Bien lo sabía aquel profesor
Que iba de un sitio para otro sitio
Buscando a Knux, un joven muchacho
Del que quería que le dijese
Cómo imitar volando a los pájaros,
De qué manera eso se aprende”

Willi se ríe (con dos hoyuelos)
“¿Por qué buscaba justo a ese chico, 
A es tal Knux?”, le pregunta luego,
“¿Es que podía acaso él decirlo?”
“Aquel muchacho hablar podía
Con cualquier ave sin más problemas
Ya desde el huevo las conocía
Y el mejor amigo de todas era
Casi como hermanas él las trataba 
De tantas horas junto a sus nidos,
Pues muy cerquita de allí habitaba:
Casi como un ave que había crecido”

Willi calló, cariacontecido,
Pero el interés pronto le pudo:
“¿Knux por qué vive junto a los nidos?
¿Por qué no vive al ras del suelo?”

“Antes vivía en una cabaña 
Justo en medio de un jardincito.
Pero más tarde, ¡qué mala pata!.
Creció allí en medio un árbolito
Muy delgadito era al principio,
Más tanto, tanto después creció,
Que la familia quedó sin sitio
Y a los ramajes se trasladó”

“¡Ay!”, piensa Willi, entusiasmado,
“¡Cómo quisiera vivir yo así!”
“¿Y por qué el árbol”, pregunta al rato, 
“fue a crecer justamente allí”

“Porque un artista pintando el campo
Aquel paisaje representó,
Y aunque no vio allí ningún árbol
Él en su cuadro si lo pintó
Posteriormente (sin que lo vieran)
Plantó allí el árbol sin más ni más
Para que así al fin coincidiera
Su magna obra con la realidad”

No está del todo Willi seguro
De que eso en arte sea permitido
Por eso piensa: “Mejor pregunto”
“¿Por qué hizo el cuadro? ¿Por qué motivo?”

“Un titiritero lo había pedido
Para ponerlo de decorado
En un número muy divertido
Que mucha gente estaba esperando
Música había en la función,
La hacía una orquesta desde la radio,
Pero en la radio nada sonó y suspendido quedó aquel acto”

Willi se dice: “¡Menudo chasco!”,
Pero en seguida al tío pregunta:
“¿Y cómo fue, tío Eduardo,
Que no sonó en la radio la música?”

“Por que la orquesta, muerta de risa, en calcetines vio al director,
El dedo gordo se le veía,
¡Vaya un jolgorio que se formó”
En una cera sus dos zapatos 
Se le pegaron sin más ni más

¡Estaba el pobre muy avergonzado
Y no podía marcar el compás!”

Entonces Willi vuelve a animarse
Y escucha todo muy satisfecho
“¿Y los zapatos”, quiere enterarse, 
“por qué se pegaron así en el suelo?”

“Por una orden que dio el alcalde:
El encargado de carteles
Embadurnó con cola las calles
En vez de hacerlo con las paredes
Al mismo tiempo mandó a otra gente
Que a las paredes dieran asfalto
¡Ay, el alcalde, que ideas tiene!
Todo al contrario lo va ordenando”

Willi se ríe muy a sus anchas
“¡Menudo lío que preparó!
¿Por qué el alcalde cosas tan taras
Aquel buen día les encargó?”

“Su voz conocía el vecindario,
Más por teléfono la mayoría
Y, por desgracia, en este caso
Alguien con su voz imitando había
El propio alcalde se había marchado
Y realmente no estaba allí
Por él habló su papagayo
Rojo, amarillo y turqui”

Y a Willi, mucho le gustaría
Saber entonces que más pasó
Y le pregunta: “¿Por qué ese día
El propio alcalde no fue el que habló?”

“Estaba enfermo, metido en cama
Muy, muy pachucho, muy delicado;
Había perdido del todo el habla
Por un gran susto que había llevado
Nariz y boca del estupor
Abiertas tenía de par en par
Le dijo el médico: “tenga valor
Que esto muy pronto se pasará”

Las pastillas y medicamentos
Willi no quiere ni oír que los nombren,
Y así pregunta con miramiento:
“¿Por qué se asustó tanto aquel hombre?”

“Desde una torre había mirado
La noche antes, de luna llena;
Desde allí vio un montón de gatos
Por los tejados y en las aceras
Todos los gatos llevaban al cuello
Su pajarita, corbata o lazo
Que anteriormente –tenlo por cierto-
Pertenecía al tío Eduardo

Willi pregunta muy asombrado:
“¿Entonces no puedes ya nunca más
Llevar pajarita, corbata o lazo?
¿Por qué las tuviste tu que tirar?”

“¡Por que en realidad no me hacían falta!”
Sonríe el tío alegremente
“¡Con esta barba tan blanca y larga
Ya no podía verlos la gente!
¡Y así llegamos, querido niño,
Justo al lugar donde comenzamos, 
Así que empieza por el princio
Si es tu intención seguir preguntando!”



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Recopilatorio de los mejores artículos en español sobre la vida y obra de Michael Ende, autor de La historia interminable y Momo. Escritor alemán de la postguerra, nacido en Garmisch-Partenkirchen, el 12 de Noviembre de 1929 y muerto el 28 de Agosto de 1995 en Stuttgart,

Aquel que quiera hacer magia, tiene que poder aplicar y dominar su capacidad de desear.. Con la tecnología de Blogger.

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