viernes, 28 de febrero de 2014

Michael Ende de la A a la Z




Adulto: «El hoy llamado adulto, al que se ha remachado el cerebro con una noción de realidad que no deja de ser ridículamente pobre, considera todo lo maravilloso o misterioso como 'irracional', como 'fantástico' o 'escapista', o comoquiera que recen todos esos vocablos utilizados en sentido peyorativo».

Animismo: «Curiosamente, se les ha dejado a los niños una pequeña reserva para lo salvaje. Si a los niños se les domesticara inmediatamente, según este mundo seco de los adultos, se derrumbarían espiritualmente. Por eso se les ha dejado, más o menos hasta los seis años, una pequeña reserva donde pueden alimentar sus tendencias animistas, donde se imaginan a la naturaleza poblada de seres maravillosos y donde pueden tutear al sol y a la luna. Pero eso se les destruye en la escuela, y se les deja en claro que todo son amables mentiras».


Borges: «Borges me dio el coraje de adentrarme en mi propio camino, porque yo siempre he tenido que justificarme por el tipo de literatura que escribo».

Creatividad: «La fantasía es una fuerza anárquica en las vidas humanas, que está constantemente creando nuevas cosas, empuja todo lo estático, y cambia los sistemas de valores. Este fenómeno aterroriza a los adultos, quienes no quieren cuestionarse el orden existente. Porque la mayoría ya no tiene esa fuerza interior. Los niños, por otra parte, aman esta energía creativa y la sienten como su elemento natural».

Crítica: «No quiero enemistarme con todos los críticos, pero me he acostumbrado a críticas reseñadas en virtud delnúmero de columnas y no por lo que contienen. Yo sé que esto suena muy provocador pero una crítica de cuatro columnas da a mi libro más interés que un elogio de diez líneas aunque sea igual de efusivo. El elogio de diez líneas, al día siguiente, todos lo han olvidado. Un artículo de cuatro columnas permanece en los lectores».

Didactismos: «Mi trabajo no está guiado en absoluto por intenciones pedagógicas o didácticas. Solamente razones artísticas y poéticas han guiado la elección de la forma que ustedes encuentran en mis libros».

Edgar Ende: «A través de él conocí otras realidades artísticas, el arte fantástico del surrealismo y la literatura. Nos entendíamos muy bien, él no me trataba como un niño, sino como un compañero de juegos. Cuando trabajaba en su estudio, yo también tenía un pequeño caballete y pintaba a su lado. Después mirábamos nuestros cuadros».

Evasión: «Una de las preguntas que se me formulan permanentemente en los debates es si la fantasía no significa una evasión de la realidad. Yo siempre contesto que no, que es una posibilidad de alcanzar la realidad».

Fantasía: «La realización fantástica es, sobre todo, la capacidad de pensar creativamente, de encontrar nuevos valores, de crear nuevas imágenes, de ver nuevas relaciones y, en este sentido, la fantasía es indispensable para acercarse a la realidad, ella no nos aleja de la realidad vital».

«Qué difícil es aprehender el concepto de lo fantástico. Nos hemos perdido en un concepto de realismo que ha llegado a ser tan pobre, tan necesitado, que simplemente no puede contener una categoría de la capacidad vivencial humana».

Historia de la literatura infantil: «Los principios de lo que hoy llamamos Literatura Infantil se remontan a los comienzos del siglo XIX. Antes había cuentos de hadas, pero no eran, en absoluto, 'exclusivamente para niños'. En el Desierto Cultural se supone que el pueblo inventó esos cuentos precisamente porque era ignorante e ingenuo. Nosotros, los de la reserva, estamos mejor informados: el pueblo no inventa esas historias, no hace más que transmitirlas concienzuda y muy exactamente. Los anónimos autores de cuentos de hadas eran en realidad hombres sabios que sabían muy bien lo que decían, hasta en sus más mínimos detalles. (...) Al comienzo de la Edad Moderna todo eso cambió. A partir de entonces el intelectualismo moderno empezó a desplazar a la antigua espiritualidad europea en todos los ámbitos».

Infancia: «En nuestro barrio había un hombre loco que nosotros los niños queríamos mucho, un pintor que llamábamos Fanti. Era un maravilloso contador de historias: nos narraba relatos salvajes y fantásticos y los ilustraba en un pedazo de papel que él siempre llevaba a mano. Eran ocasiones llenas de magia y suspenso que cortaban la respiración. Nunca lo olvidaré».

Justificación: «En los años sesenta, en Alemania, como en otros países, se estaba debatiendo, de una manera muy acalorada, el tema de la evasión en el arte. Todo aquello que no fuera una literatura estrictamente ligada a la realidad política y que no tuviera una finalidad emancipatoria se consideraba una obra superflua y escapista. Y, claro, el caso es que yo tenía que estar justificándome todo el rato por mis libros, y llegó un momento en que me harté».

Literatura infantil: «La reserva de la que proceso se llama Literatura Infantil. Pertenece a esas reservas que toleran, con sonrisa condescendiente, los habitantes del Desierto Cultural, a las que algunas asociaciones benéficas incluso miman, pero que todos, en el fondo, desprecian... como desprecian, por cierto, la mayoría de las cosas que tienen que ver con los niños».

Materialismo: «Los hombres grises son un principio que existe en nuestra sociedad, un modo de contemplar la vida, en el que sólo se valora lo que se puede pesar, medir y contar. Esto acaba matando todo lo que toca. Los hombres grises son el puro intelectualismo científico en el sentido materialista».

Pedagogía: «El desarrollo de mi personalidad fue interrumpido repentinamente por la entrada en el colegio en el año 1936. Intentaban enseñarme a leer, escribir y a cuadrarse (lo cual, entonces, era aún más importante) así que al poco tiempo saqué la conclusión de, una vez mayor, no elegir una profesión para la cual se exigieran estas habilidades».

Procedencia: «Mi procedencia se ubica en la despreciada literatura infantil, un enclave odiado por los misioneros del desierto cultural que no son otros que los representantes de la ilustración científica, de la racionalidad que son los mismos que envenenan el cielo, la tierra y las aguas».

Realidad: «La realidad no está constituida sólo por hechos, sino también por el significado que les damos a los hechos, y el significado cambia de decenio en decenio y de cultura en cultura. Y para llegar al significado de los hechos se necesita un acto creador, especialmente cuando -como hoy en día- se está frente a nuevas preguntas».

Soñar: «Desde la escuela me han hecho sentirme diferente: éste es un mundo en el que no se ama a los soñadores. Pero, por otra parte, nunca creí que los otros fueran como se comportaban. Siempre he pensado que, en el fondo, los otros son como yo, sólo que no lo saben».

Tortugas: «Me gustan las tortugas porque no sirven para nada. Son los más antiguos animales de la creación y si los miras tienen una extraña sonrisa, como si supieran cosas que nosotros desconocemos».


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Los extractos que aparecen en esta selección han sido tomados de:
El Independiente (Madrid) 10 de julio de 1990.
La Revue des Livres pour Enfants. N.º 113. Primavera de 1987.
Diario 16 (Madrid). 27 de septiembre de 1990.
El País Semanal N.º 695. 5 de agosto de 1990.
Zeit Magazin (Alemania) N.º 47. 18 de noviembre de 1994.
Revista de Libros de El Mercurio (Santiago de Chile), N.º 131. 10 de septiembre de 1995.

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Recopilatorio de los mejores artículos en español sobre la vida y obra de Michael Ende, autor de La historia interminable y Momo. Escritor alemán de la postguerra, nacido en Garmisch-Partenkirchen, el 12 de Noviembre de 1929 y muerto el 28 de Agosto de 1995 en Stuttgart,

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