lunes, 24 de febrero de 2014

Fanti en busca de la palabra mágica

Michael Ende sucumbió por primera vez a la magia de los cuentos cuando escuchó a Fanti, “un alcohólico pintor, el mas dotado y excéntrico de los hombres”, quien contaba historias que invariablemente ganaban el afecto y la admiración de todos los chicos vecinos. Fanti inventaba sus historias como si hubiesen ocurrido hacía mucho tiempo, eran historias llenas de imaginación; también realizaba en recortes de papel, fabulosas ilustraciones. “Quizá pensaba en él -escribió Michael Ende-cuando cree a Lucas el maquinista”. Para el joven Ende, las horas junto a Fanti, estaban llenas de encantamientos y emociones que perdurarían con gran nitidez en su memoria. Guardó algunos dibujos de Fanti hasta su muerte.

Cuando fue interrogado acerca de su trabajo, Michael Ende mencionó la influencia de Fanti y sus historias de ficción “Mi verdadera educación fue impartida por uno de los vecinos –un viejo hombre totalmente excéntrico-. Era pintor como mi padre, y toda su casa estaba llena de pinturas sacadas de cuentos de hadas.
Tambien era comunista y tenía una terrible bisquera, tanto que se disparó a sí mismo, se dió un tiro como un joven herido de amor y siempre llevaba un gorro. Los chicos en el vecindario se le aferraban como lapas, pero él nunca se quejó. Como sea, crecí en medio de travesuras, en una ocasión cuando se descarriló un tranvía, Fanti aprovechó para hablar sobre el crimen, calculando el castigo que nosotros merecíamos por nuestras acciones, así que trajo su cucharón y repartió golpes a todos, nosotros fingimos aullar de verdadero dolor, pero en realidad él no nos golpeó, y aunque simulamos estar mortalmente ofendidos, realmente lo amábamos. Rememorando, aquellos fueron los años mas felices de mi infancia”.

La estadía de la familia en la vieja villa de Joseph Flobmann fue el periodo clave en la formación de Michael, pues ademas de Fanti, tomó contacto con una familia de circo que buscaba refugio en la casa contigua, muy pobres para rentar su propia casa, se hospedaban con Hildegard Buchner, cuyos cuatro hijos aprendieron trucos de magia y acrobacia, los payasos tambien les enseñaron sus costumbres y así cada acto, hasta el mas simple, era disfrutado enormemente por los chicos quienes todo lo hacían con gran entusiasmo. Para Michael, el performance se convirtió en la obra cumbre del artista, un trabajo como el del caminante de la cuerda floja o del payaso, responsables de una creación que no tiene ningún `objetivo´.

La búsqueda de Michael de un mundo mágico se vio reflejado en su producción literaria a través de novelas, historias cortas y poesías. Guiando a sus lectores a través de nuevos modos de ver y vivir el mundo y creyendo que es necesario unir el disparatado mundo de la vida moderna con la poética mitológica. En línea con la tradición romántica, su búsqueda se convierte en una historia que conjura la esencia del mundo que conocemos. Sus actitudes lo convierten en un mago y un prestidigitador.

En sus escritos o en las largas conversaciones con sus amigos, Michael Ende habla de su búsqueda para combatir la falta de sentido de la vida. En La historia interminable, la Nada intenta destruir Fantasia y Ende percibe un peligro similar en la sociedad moderna; cree que el arte y la cultura tienen el poder de cambiar el mundo y hacer de él, un lugar mas fácil y agradable para vivir. Como escritor el encontrarse a sí mismo ocurrió al plantearse tres grandes interrogantes: ¿de dónde vine?, ¿quién soy? y ¿qué estoy haciendo?


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Recopilatorio de los mejores artículos en español sobre la vida y obra de Michael Ende, autor de La historia interminable y Momo. Escritor alemán de la postguerra, nacido en Garmisch-Partenkirchen, el 12 de Noviembre de 1929 y muerto el 28 de Agosto de 1995 en Stuttgart,

Aquel que quiera hacer magia, tiene que poder aplicar y dominar su capacidad de desear.. Con la tecnología de Blogger.

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